Comisiones Obreras del País Valenciano | 24 de septiembre de 2020

Se dispara la mortalidad por accidente de trabajo en la provincia de Alicante

    En el primer semestre del año los accidentes mortales han aumentado un 54% respecto al mismo periodo de 2019, prácticamente el doble de la media nacional. Se registran menos accidentes, por la paralización productiva, pero con peores consecuencias. CCOO denuncia que la falta de prevención en las empresas se ha hecho crónica.

    17/08/2020.
    Manifestación por la salud laboral (imagen de archivo).

    Manifestación por la salud laboral (imagen de archivo).

    El parón productivo ligado al coronavirus ha reducido el número de accidentes laborales en el primer semestre del año. Sin embargo, la irresponsabilidad de una parte del tejido empresarial provincial continúa aumentando, al registrarse seis muertes más que el año pasado. Menos accidentes pero con peores consecuencias, la falta de prevención en las empresas se ha hecho crónica.

    La reducción del número de accidentes declarados (hay muchos más que no llegan a la estadística) se ha producido en todos los sectores, salvo, curiosamente, en el grupo “actividades de hogares como empleadores domésticos” un colectivo extremadamente precario. Llama la atención la reducción del número de accidentes en hostelería (-523), donde se han reducido más de la mitad los accidentes, única y exclusivamente, porque la mitad del periodo en cuestión (enero-junio) el sector ha estado cerrado o funcionando a medio gas. Del número de accidentes que se reducen, uno de cada cuatro accidentes menos son de hostelería por el cierre Covid.

    El tipo de accidentes mortales, según la estadística del INVASSAT en el periodo julio 2019 a junio 2020, son: el 54’2% por patologías no traumáticas (accidentes cardiovasculares), el 37’5% por accidentes traumáticos y el 8’3% por accidentes ligados al tráfico.

    Accidentes evitables con medidas preventivas

    El incremento de la gravedad en los accidentes de trabajo es ajeno a la pandemia (de cuyo impacto en lo laboral no se puede precisar), pero no lo es a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta va a cumplir un cuarto de siglo de lo más amargo: caídas en altura -cubiertas frágiles y trabajos en altura-, golpes con objetos inmóviles, todos ellos con un denominador común, son evitables con un mínimo de medidas preventivas, de mayor cultura de la prevención y de una organización del trabajo basada en trabajo decente.

    Desde CCOO llevamos años diciendo que la precariedad mata, y la salida de la crisis de la pandemia solo será real si ponemos en primera página de la agenda política y empresarial la seguridad y salud en el trabajo. Más que el coronavirus, el aumento de la mortalidad en los accidentes de trabajo tiene que ver con la inaplicación de la ley de prevención de riesgos laborales, tiene que ver con una preocupante relajación en materia preventiva.

    Por mucho que se valoren las cifras de la siniestralidad, por mucho que se investiguen los siniestros, por mucho que se hagan informes cuantitativos y cualitativos, las causas de los accidentes se repiten porque no se llega a poner medidas que los eviten.

    Siniestralidad "sumergida"

    Hay que tener en cuenta que esta estadística ofrece una panorámica muy limitada por el burocratizado tratamiento administrativo de la siniestralidad y por la “siniestralidad sumergida”. Algunas empresas la esconden para evitar indemnizaciones, multas y, por supuesto, para evitar cumplir la ley de riesgos laborales y ahorrase unos costes que ponen en riesgo la integridad, la salud y hasta la vida de trabajadoras y trabajadores. Aún así, el panorama es claro: la falta grave e irresponsable de medidas preventivas en las empresas.

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