Comisiones Obreras del País Valenciano | 4 de julio de 2020

La consellera Bravo desprecia el teletrabajo dejando pasar el tren de la modernización de la justicia

    La Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO PV denuncia que la Justicia se queda anclada en el pasado y la consellera no quiere apostar por una verdadera modernización.

    19/06/2020.
    Sector justicia

    Sector justicia

    El pasado día 9 se implantó la tercera fase de la desescalada en justicia, al margen de la fase sanitaria en que se encontrara el territorio y por imposición del propio Ministerio de Justicia. Llevamos 10 días de descontrol en los que, entre la Conselleria y una parte importante de letrados y letradas de la Administración de Justicia, que se han desentendido de la organización de los juzgados, no se han hecho que se cumplieran las medidas de distanciamiento obligatorias entre los puestos de trabajo, obligando a ir a todo el personal a pesar de ello.

    Una de las soluciones más viables era el teletrabajo, que se ha venido desarrollando por buena parte del personal en las fases anteriores y que el propio Ministerio de Justicia prevé en la Orden Ministerial que establece la desescalada de este sector. Pero nos hemos encontrado ante un grave problema, mientras el teletrabajo es la opción más recomendada por el Ministerio de Sanidad, con el fin de evitar nuevos rebrotes, tanto para las empresas privadas como para la Administraciones Públicas, la consellera de Justicia lo deja a un lado.

    Durante este confinamiento ha habido juzgados enteros funcionando con un sistema mixto de teletrabajo, la mayor parte de la plantilla, y presencialidad, los servicios mínimos. A día de hoy esos órganos son los que han conseguido evitar un volumen ingente de trabajo atrasado y tienen actualizada la avalancha de demandas que llegaron cuando se levantaron los plazos judiciales sin que las medidas sanitarias permitieran que hubiera apenas plantilla presencial en los Juzgados.

    Es cierto que no el sistema no se ha utilizado de forma homogénea en todos los órganos judiciales, también es cierto que en algunos de ellos han sido los propios letrados de la Administración de Justicia los que les han dicho al personal que querían que se hiciera teletrabajo y no han pedido las claves de acceso para su personal.

    Ha habido dificultades, pero, con todo, la consellera Bravo no puede dejar de ver la realidad que ha supuesto el teletrabajo en una Administración con un sistema de trabajo decimonónico. El teletrabajo es el primer paso hacia la modernidad, hacia el siglo XXI. Es el primer paso para, por fin, introducir la Administración de Justicia en el mundo digital en el que vivimos. Nos hemos hartado de oír la expresión “papel cero” pero, ¿por qué motivo no se dan pasos ciertos hacia ese sistema?

    No podemos perpetuar algo que, por experiencia, ya sabemos, claramente, que no funciona. Hemos vivido, en estos meses, incluso a jueces que dictaban por teléfono las sentencias y a personal que, con un teléfono compartido sujetado entre la oreja y el hombro, las iba escribiendo en el ordenador. ¿Ese el modelo que quiere perpetuar la consellera de Justicia? Si no es así, este el momento para no perder el tren de la modernización de la justicia.

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