Comisiones Obreras del País Valenciano | 31 agosto 2025.

Voces contra el olvido. Palestina vivirá

  • Artículo de Isabel Barrajón, secretaria de Movimientos Sociales, Migraciones y Cooperación de CCOO PV, publicado en 'El periódico de aquí'

En la memoria del olvido, el olvido es una rosa marchita.No me olvides ahora, no olvides mi amor por ti.La tierra es mi cuerpo y yo soy la tierra.Mi patria es una herida abierta en el corazón... — Mahmoud Darwish

08/08/2025.
Isabel Barrajón

Isabel Barrajón

Ya no sé cómo sostener este dolor. Se me cae encima como una losa cada mañana, justo después del primer sorbo de café. Abro las noticias y Gaza. Gaza otra vez. Gaza siempre. Y en Gaza más de 18.000 niños y niñas asesinados. Más de 60.000 vidas arrasadas.

Y no son cifras. Son risas que ya no existen. Son cuerpos pequeños bajo montañas de escombros. Son padres con los brazos vacíos y la mirada seca de tanto llorar. Son madres que ya no tienen leche, ni pan, ni esperanza.

“No puedo respirar”, dijo un niño en Rafah mientras su cuerpo temblaba bajo los cascotes. Nadie vino. Nadie viene.

Yo estoy aquí, con las palabras atravesadas en la garganta y la vergüenza incrustada en los huesos. Y me pregunto: ¿Qué más tiene que pasar? ¿Hasta cuándo vamos a fingir que esto es normal? ¿Cuántas criaturas más deben morir para que se rompa de una vez el bloqueo de agua y comida?

En Gaza, la infancia no solo muere: es objetivo de guerra.

UNICEF alerta que el 95% de las escuelas han sido dañadas o destruidas. No queda una sola universidad en pie. No hay agua potable. No hay comida. No hay camas de hospital. Solo hay polvo, bombas, hambre, y bebés que mueren antes de pronunciar una palabra. Nacer en Gaza es una condena.

Esto no es una guerra. Es un exterminio. Un genocidio lento, metódico, impune. Y lo sabemos. Lo saben los gobiernos. Lo sabe la Unión Europea. Lo sabe la ONU. Y, aun así, continúan vendiendo armas. Continúan callando. Continúan mirando hacia otro lado mientras Gaza se ahoga en sangre y polvo.

Según la UNRWA, Israel usa el hambre como arma de guerra. Más del 50% de las operaciones humanitarias han sido bloqueadas. Se niega el acceso al agua, a los medicamentos, a los alimentos. En julio de 2025 decenas de personas fueron asesinadas mientras intentaban coger algo de comida de un camión humanitario. Los convoyes son atacados. La gente muere por deshidratación. Por fiebre. Por infecciones tratables. Por hambre.

Los bombardeos han destruido hospitales, escuelas, mercados. Han aparecido fosas comunes, con cuerpos apilados, sin nombre.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU habla ya de crímenes de guerra. La Comisión Internacional Independiente ha confirmado: esto es genocidio. Crímenes de lesa humanidad. Exterminio. No son palabras emocionales. Son términos legales.Son pruebas. Y deberían bastar para sentar a los responsables ante la Corte Penal Internacional - si es que el derecho internacional sobrevive a esta barbarie-.

Lo que ocurre en Gaza no es nuevo. No es espontáneo. Es la culminación de un proyecto político sostenido: ocupación, colonización, apartheid. Israel mantiene, desde hace décadas, una política de segregación, desposesión y represión contra el pueblo palestino. En Gaza, en Cisjordania, en Jerusalén Este. Israel es un régimen de apartheid. Con leyes, con muros, con checkpoints, con bombas que no distinguen cunas de escudos. Lo que ahora vemos en directo es solo la forma más brutal y visible de una estrategia de limpieza étnica que lleva décadas ejecutándose.

Y mientras todo esto ocurre…Europa calla. Y compra armas.

La Unión Europea continúa comerciando con la industria militar israelí. España dice que ha suspendido las ventas, pero ha importado armamento por valor de 18,5 millones de euros desde el comienzo del genocidio. Alemania ha multiplicado por diez sus exportaciones. Francia, Rumanía, Grecia… todas colaboran activamente. Solo Eslovenia ha prohibido el tráfico total de armas. Solo Eslovenia.

¿Qué hacemos aquí hablando de derechos humanos mientras estrechamos la mano de un Estado que los borra cada día?

Yo no quiero acostumbrarme a este horror.No puedo mirar al cielo sin pensar en las bombas que caen allá.No puedo hablar de paz mientras la infancia muere de sed.No puedo fingir neutralidad mientras el crimen es tan obscenamente visible.

Este genocidio tiene pruebas. Tiene cifras. Tiene nombres. Tiene responsables.Lo único que le falta… es justicia.

Cada día sin sanciones, sin un embargo total, sin ruptura diplomática… es otra condena. Otro niño que no llegará a cumplir un año. Otra madre enterrando a su hija con las manos. Gaza es el espejo donde se refleja la hipocresía de un orden mundial que protege solo a los poderosos.

No podremos decir que no lo sabíamos.No podremos decir que no lo vimos.

¡Gritemos. Denunciemos. ¡Organicémonos!

Porque si Gaza cae, cae un trozo de nuestra humanidad.Y yo no estoy dispuesta a olvidarlo.Porque lo que duele allá, arde aquí, en el pecho.

Palestina vivirá.