Comisiones Obreras del País Valenciano | 31 agosto 2025.

Vamos a contar verdades, tralará

  • Artículo de Ana García Alcolea, secretaria general CCOO PV, publicado en eldiariocv.es

De vez en cuando conviene recordar lo que sucede en este país con algunos partidos políticos, porque la memoria es frágil y es clave desmontar bulos. El PP repite, cada vez que puede, que es el partido de los trabajadores, aunque sus hechos demuestren que tal afirmación queda lejos de la realidad.

25/07/2025.
Ana García Alcolea, secretaria general de CCOO PV

Ana García Alcolea, secretaria general de CCOO PV

No ha votado a favor de ninguna subida del Salario Mínimo Interprofesional. Cuando gobernó lo dejó congelado en 735 € y, estando en la oposición, ha subido un 61 % hasta los 1.184 € al mes en 14 pagas. Su presidente, Alberto Núñez Feijóo, se refería en el último Congreso del partido a que el incremento “indiscriminado” del SMI solo conlleva “esfuerzo salarial de las empresas y esfuerzo impositivo para los trabajadores”. Todavía no doy crédito a tamaño atrevimiento, viniendo de alguien que lo multiplica unas cuántas veces.

Se ve que la apuesta popular pasa por la contradicción que supone mantener la pobreza laboral y activar el consumo interno. Duele imaginar la situación de tantas familias trabajadoras durante la reciente crisis inflacionista si no se hubiese logrado esa subida. Porque esta medida, aunque mejorable, ha servido para reducir la brecha salarial. Un paso más de los muchos que hay que dar para alcanzar la igualdad real y efectiva.

Bien es cierto que tanto esa subida como los incrementos salariales conseguidos en la negociación colectiva por la vía de los convenios se los está llevando crudos el negocio inmobiliario. El agosto eterno que algunos hacen con la vivienda es un problema de primer orden para quienes dependemos de un salario, y en las CCAA gobernadas por el PP, y sustentadas por Vox, se está agravando.

También quiere el señor Feijóo limitar el subsidio por desempleo, tal y como anunció en su particular cónclave. Una reforma al más puro estilo Rajoy que solo provocó despidos masivos, más baratos, y una reducción de las prestaciones por desempleo, haciéndonos creer que vivíamos “por encima de nuestras posibilidades”.

En la actualidad, y en las antípodas de aquella, la última reforma laboral ha permitido mejorar la estabilidad en la contratación en nuestro país. Una reforma que aún debe avanzar en cuestiones que no se pudieron incorporar en el acuerdo con el Gobierno y la CEOE. Volvió el PP a oponerse, salvo un diputado que “cometió un error”. Tampoco fue entendida por otros partidos de izquierda que prefirieron votar en contra del diálogo social.

El partido de los trabajadores también votó en contra de la reforma de pensiones, tan necesaria para garantizar el presente y el futuro del sistema y que volvió a recuperar los incrementos acorde al IPC. ¿Valorarán sus votantes pensionistas que cuando más lo necesitaban se las subieron un miserable 0,25 %? ¿O que su ministro de Hacienda nos recortaba mientras beneficiaba a grandes empresas? Al parecer, les ahorró 1.000 millones de euros en impuestos, amnistió a 30.000 defraudadores fiscales y rescató a la banca por 140.000 millones de euros que nunca devolvió. La clase trabajadora se “apretaba el cinturón” cuando una élite intercambiaba sobres con iniciales que, a día de hoy, no todas tienen nombre.

Otras muchas cuestiones siguen pendientes. Es fundamental evitar el uso sistemático del despido en cuanto hay algún problema. A pesar de que el Supremo le haya dado un portazo al asunto, la Carta Social Europea debe cumplirse. En España el despido es libre y, aunque no es gratis, sale demasiado barato. Cuando no hay motivo para el despido y así se determina en un juzgado, las empresas son las que deciden si la persona trabajadora vuelve o no a la empresa.

También ha quedado en el congelador la reducción de jornada. Las enmiendas a la totalidad son un despropósito y su único objetivo es el de cargarse un acuerdo entre Gobierno y sindicatos. La CEOE se negó a suscribirlo, a pesar de que se pusieron elementos encima de la mesa como la implantación progresiva o las ayudas a las pymes, con la excusa de negociarlo en los convenios colectivos. Oiga, que eso ya se hace, pero es necesario, tal y como pasó con las 40 horas semanales, establecerlo por ley para proteger y cubrir a quienes no tienen la posibilidad de que se les apliquen esos convenios. Por cierto, una medida que ya ha anunciado PP, Vox y Junts que tampoco van a votar a favor.

Por último, y no menos indignante, está la necesidad de sosegar el clima de crispación avivado por la ultraderecha, llamando a cazar inmigrantes. Una irresponsabilidad intolerable que debemos combatir. No dejaremos que esa extrema derecha, ni quienes tampoco han condenado tajantemente el ataque materializado en Torre Pacheco, quiebren nuestra democracia. No permitiremos que perjudiquen los intereses como país. No toleraremos el racismo ni la xenofobia con la que pretenden impregnar de odio a la ciudadanía. Basta de contar mentiras.