Comisiones Obreras del País Valenciano | 14 abril 2026.

Elche

La moción de VOX es un ataque directo a los derechos laborales y una amenaza a la industria del futuro

    Ante la moción presentada por el Grupo Municipal VOX relativa a un supuesto "Plan de choque contra la deslocalización", las organizaciones sindicales UGT y CCOO manifiestan su absoluto rechazo a un texto que, bajo la apariencia de defender la industria, solo busca desmantelar los derechos de los trabajadores y el sistema de protección social.

    25/03/2026.
    Ayuntamiento de Elche. Imagen de la web municipal.

    Ayuntamiento de Elche. Imagen de la web municipal.

    Los sindicatos de clase recuerdan que su legitimidad se la dan las personas trabajadoras, no la extrema derecha y defienden que la viabilidad del sector del calzado pasa por la dignidad laboral y no por la precariedad o la economía sumergida.

    El calzado ilicitano, entre la excelencia y la precariedad

    En su moción, VOX señala la "rigidez laboral" como causa de la pérdida de competitividad. Sin embargo, la verdadera competitividad de la industria ilicitana debe basarse en la innovación, la formación y el valor añadido. Ambos sindicatos afirman que la competitividad no se logra con miseria laboral, y que resulta un ejercicio de cinismo que VOX hable de "asolar áreas industriales" cuando el verdadero peligro para el calzado en Elche es el modelo de bajos salarios y la persistente economía sumergida que esta formación ignora sistemáticamente.

    La industria del calzado es referente internacional gracias al esfuerzo de sus trabajadores y trabajadoras. Defender el sector no es desregularlo, sino fortalecer el convenio colectivo, asegurar el relevo generacional y garantizar que una aparadora o un cortador tengan salarios que les permitan vivir con dignidad. Por tanto, quienes piden "libertad económica" sin límites, en realidad piden vía libre para que Elche compita mediante la miseria y no mediante la innovación.

    Un ataque injustificado a la interlocución social. La huelga como derecho, no como concesión política

    Es intolerable que una formación política pretenda tutelar el derecho fundamental a la huelga, una conquista democrática que VOX parece despreciar. Las movilizaciones sindicales no responden a "criterios ideológicos", sino a la defensa de salarios justos, salud laboral y derechos sociales. La verdadera pérdida de legitimidad es la de aquellos que, ocupando sillones institucionales, atacan los mecanismos de defensa de la clase trabajadora.

    Es inaceptable que se acuse a los sindicatos de ser "apéndices del Gobierno" cuando la legitimidad de la representación sindical emana de las urnas en los centros de trabajo y de la Constitución Española.

    VOX parece olvidar que el sindicalismo es el que garantiza que, ante una crisis de viabilidad empresarial, existan planes de acompañamiento y no despidos a coste cero. La "interdependencia" que mencionan no puede significar la sumisión de la persona trabajadora a la empleadora bajo el chantaje del paro.

    Una falsa dicotomía entre empresa y plantilla. VOX utiliza a las personas autónomas y pequeñas empresarias de Elche como escudo para esconder una agenda de recortes y desprotección.

    Es falso que la protección a la persona trabajadora destruya a la empleadora. Al contrario, una empresa que no es capaz de garantizar derechos no es un modelo de éxito, es un lastre para el futuro de la ciudad. Ambos sindicatos apelan a la interdependencia como ejemplo evidente: si las familias trabajadoras de Elche no llegan a fin de mes, el comercio local y los servicios de proximidad mueren.

    Negacionismo climático, un suicidio económico

    La moción califica las normativas medioambientales de "políticas radicales". Para UGT y CCOO, este negacionismo es un suicidio económico. La industria del calzado y los componentes de Elche solo sobrevivirán si se adaptan a los estándares de sostenibilidad europeos. Ignorar la transición ecológica no protegerá a las empresas, las aislará de los mercados internacionales y las hará tecnológicamente obsoletas.

    Populismo fiscal y desmantelamiento de lo público. Negacionismo y demagogia fiscal

    La reforma fiscal que propone la moción con una drástica reducción del IRPF como llamar "cajeros automáticos" a quienes contribuyen al bien común, es un insulto a los servicios públicos —sanidad, educación e infraestructuras— que son precisamente los que sostienen la calidad de vida de las familias trabajadoras.

    La transición hacia una industria sostenible y el cumplimiento de la Agenda 2030 no son "peajes", sino la única vía para que el calzado de Elche siga siendo competitivo en los mercados internacionales. Negar la realidad climática solo condena a nuestra industria a la obsolescencia.

    No se puede pedir "soberanía industrial" mientras se propone vaciar las arcas del Estado que deben financiar la investigación y el desarrollo (I+D+i). Sin empresas no hay empleo, pero sin trabajadores con derechos no hay sociedad democrática ni futuro industrial

    El desempleo, ¿éxito local o inercia estatal?

    Resulta paradójico observar cómo el discurso político de PP y Vox en Elche celebra con entusiasmo unas cifras de empleo que, cuando se analizan en el Congreso de los Diputados, suelen ser objeto de crítica feroz por parte de sus propias formaciones. Esta "doble vara de medir" genera varias contradicciones fundamentales:

    El factor de la reforma laboral

    En el ámbito estatal, tanto PP como Vox han sido críticos con la actual legislación laboral, argumentando que los datos de desempleo están "maquillados" por la figura de los fijos-discontinuos. Sin embargo, al hablar de Elche, el alcalde Ruz califica la situación de "fase de estabilidad y mejora sostenida". Resulta contradictorio que si, según su discurso nacional, los datos nacionales no son fiables los datos locales, que se rigen por la misma métrica y ley laboral, sean prueba de una "recuperación consolidada".

    Mientras el discurso en Elche habla de una "senda de recuperación", en el ámbito nacional estas mismas formaciones suelen alertar sobre la pérdida de poder adquisitivo y la fragilidad del modelo económico. No se puede sostener que el tejido empresarial de Elche vive un momento de "generación de oportunidades" mientras se afirma, a pocos kilómetros en Madrid, que las empresas españolas están al borde del colapso por la presión fiscal.

    La economía no entiende de fronteras municipales. Si el empleo baja en Elche de forma constante es inseparable de la tendencia general del país. Atribuirse el éxito local mientras se denosta el dato nacional es un ejercicio de funambulismo político.

    CCOO y UGT forman parte del Pacto territorial por el empleo de la ciudad junto con la patronal CEV y se preguntan ¿por qué el concejal no lleva a dicho espacio de diálogo social los problemas del sector, tal como se les pidió, a él y al alcalde, ante los despidos de las empresas de calzado Analco y María Jaén? A su juicio, VOX solo pretende tapar su incompetencia para dar respuesta a la situación en el sector echando la culpa a los sindicatos.

    Ambos sindicatos concluyen recordando que siempre han tenido la mano tendida para buscar soluciones mientras dicha formación política contesta difamando y arremetiendo a la parte social representativa de los trabajadores y trabajadoras.