“La incomodidad de explicar a mis compañeros y compañeras de trabajo que soy lesbiana”

    Tras la celebración del Día de la Visibilidad Lésbica, el día 26 de abril, la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO PV presenta tres testimonios personales que demuestran que aún hay mucho camino por recorrer. CCOO sigue trabajando para impulsar el cambio necesario de una sociedad heteronormativizada, que debe abrirse a todas las personas, participando en la elaboración de la Ley Valenciana para la Igualdad de las Personas LGTBI.

    30/04/2019.
    Nuria, enfermera del Hospital de Elda.

    Nuria, enfermera del Hospital de Elda.

    Pereza, incomodidad, bola en el estómago… miedo. Hay muchas situaciones para las que estas reacciones se podrían considerar normales. Pero, en pleno siglo XXI, parece impensable que estas expresiones sean utilizadas por mujeres lesbianas al analizar cómo se sienten en un entorno laboral. El pasado viernes, 26 de abril, se celebró el Día de la Visibilidad Lésbica, una oportunidad para recordar que aún hay mucho trabajo por hacer en este sentido, al menos en el sector de la sanidad.

    El patrón es similar preguntes donde preguntes. Primero, conviene mencionar que cuesta horrores encontrar a una profesional sanitaria lesbiana, algo que a priori podría resultar sencillo teniendo en cuenta que hablamos de un sector altamente feminizado. Segundo, cuando la búsqueda da resultado quedan rápidamente patentes, en la mayoría de los casos, los primeros síntomas de la invisibilización: cuesta hablar, cuesta salir del escondite.

    Aun así, como en toda regla, hay excepciones. Pocas, pero las hay. Se trata de mujeres empoderadas, comprometidas con ellas mismas y con el resto de la sociedad, que cumplen un papel que deja huella en las propias instituciones.

    Alicia es auxiliar de Enfermería en el Hospital de Manises. Con cierta preocupación habla de un fenómeno que quizá es más común de lo que debería: la impotencia. Explica que “el primer día siempre es difícil, trabajo nuevo, con personas nuevas, con nuevo entorno y nuevas rutinas; empezar a conocer a las nuevas compañeras y compartir las cosas de sus vidas”. Es entonces cuando “comenzamos a hablar de nuestras vidas, de nuestro día a día y yo del mío, por supuesto, utilizando el término ‘mi pareja’ para referirme a mi mujer, usando este término por miedo a la reacción de las personas que trabajan conmigo, por miedo al rechazo, por miedo a represalias, por tantas cosas que he escuchado y he vivido”. Es entonces, concluye, cuando “de pronto todas mis compañeras hablan de ‘él’: mi adorada mujer se ha convertido en ‘él’ y ya no sé cómo arreglarlo”.

    La secretaria de Igualdad y Políticas LGTBI de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO PV, Amparo Palomares, recalca que “la igualdad de todas las personas independientemente de su orientación sexual, identidad de género, expresión de género, características sexuales o grupo familiar, es una lucha que tiene mucho camino por recorrer. Esta razón sitúa este problema en una posición prioritaria para nuestro sindicato”. El primer paso es “ponernos en su piel” para, posteriormente, “posicionarnos y actuar”.

    Marta, una de las delegadas sindicales de CCOO en el Hospital La Fe de Valencia explica su caso con naturalidad. “Esto es algo que no se ve y por lo tanto las personas meten mucho la pata porque presuponen la heterosexualidad”, introduce. Al empezar un nuevo trabajo “salgo otra vez de mi zona de confort y vuelta a empezar. Calculo el momento en el que tengo que romper el hielo: ¿cómo lo introduzco?”. La solución casi siempre es decir “mi mujer” en alguna de las conversaciones con el objetivo de “no violentar, ni ser violentada, porque la situación siempre da pereza e incomodidad, porque se entiende como anormal todavía para demasiadas personas”.

    En resumen, estas situaciones “descolocan y hay quien tiene que hacer el esfuerzo de encasillarnos en una etiqueta concreta y correcta”. Afortunadamente, existen reacciones dignas de aplaudir. Marta remarca que “me gustó en especial que me llevaran a conocer otras compañeras que también están casadas, aunque en otras ocasiones esquivan el tema”. En su opinión, “es importante tener referentes, conocer personas referentes hace que las compañeras y compañeros lo interioricen, que se comprenda mejor”.

    Palomares añade que “todo esto va en relación con un encaje heteropatriarcal, un orden que nos rige y nos corrige; mujeres y lesbianas, mujeres doblemente estigmatizadas y discriminadas. Insisto en que es imposible que no sean visibles muchas compañeras lesbianas: en un colectivo donde la mayoría son mujeres, mayor número de lesbianas tiene que haber”.

    La secretaria de Igualdad y Políticas LGTBI de CCOO se reconoce “impactada” con el testimonio de Nuria, enfermera del Hospital de Elda. Esta profesional ha sido activista y ya tiene mucho camino recorrido pero no olvida cómo comenzó todo. “Es una continua salida, tienes como una bola en el estómago, sabes que vas a ser la anécdota y vas a ser el comentario cuando salgas. En un contexto nuevo siempre te conviertes en el centro y no siempre tienes ganas ni energía para serlo, especialmente en entornos en los que no tienes confianza”.

    En su opinión, “queda mucho por hacer en Sanidad, se necesitan protocolos y procedimientos de buenas prácticas para la atención a la diversidad de lesbianas y mujeres trans”. Al final, concluye, “si te lo crees y te crees digna de la opción de tu vida y no te apropias de la autovergüenza, cambias lo que hay alrededeor. Sé que soy la lesbiana pública”.

    Desde CCOO se cree necesario “homenajear estos pequeños actos de resistencia que consiguen día a día grandes cambios a nuestras compañeras lesbianas, eternas y cansadas divas, situadas en incómodas dianas y que en demasiadas ocasiones, por falta de compromisos institucionales y normativas que hagan efectivos sus derechos, se ven obligadas a emerger con fuerza, impulsadas por sus propias estrategias”.

    Amparo Palomares recalca que “desde CCOO seguimos trabajando para impulsar el cambio necesario de una sociedad heteronormativizada, que debe abrirse a todas las personas, participando en la elaboración de la Ley Valenciana para la Igualdad de las Personas LGTBI, impulsada también por CCOO que prevé expresamente el control del cumplimiento efectivo de los derechos laborales, además de establecer una cláusula general antidiscriminatoria, que hace hincapié en la igualdad de todas las personas independientemente de su orientación sexual, identidad de género, expresión de género, características sexuales o grupo familiar”.

    El sindicato reconoce que “seguimos formando a nuestras delegadas y delegados en sensibilización de políticas LGTBI, para detectar las necesidades y ofrecer el debido acompañamiento en el lugar de trabajo, en coherencia con nuestro compromiso sociopolítico de mejorar las condiciones de trabajo de las realidades de todas las personas”.

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